Campanas

Sonaron las 12 campanas, como todo los días, como todas las noches, eso no anunciaba otra cosa más que la llegada de un nuevo día. Es tan simple y rutinario la llegada de un nuevo día que nadie nota lo fuerte que es eso. En ese nuevo día alguien puede recibirse, casarse, empezar un trabajo, jugar una final del mundo, realizar su primera operación, estrenar una película, salir con alguien que le gusta.

Termina algo, empieza algo.

Él estaba sentado, esperando, quizás más pensativo que de costumbre. Bajó la mirada, no para ver el piso, sino para verse a sí mismo, nunca mejor que mirarse externa e internamente. Más kilos que hace unos años, con más batallas ganadas, con más batallas perdidas; con ropa que hace 10 años no quería saber nada con usar.

Se fue al baño, calculo que para verse en el espejo y terminar con su autoanálisis. Con barba y unas arrugas de más, le costó reconocerse así.

Se miró completamente en el espejo y se lamentó que se hayan acabado las tarde de tener al robot que le hablaba, una canchita de fútbol o que venga la mamá y le ponga la camisita nueva.

Volvió a sentarse y miró a su alrededor, la gente que estaba con él comenzó a abrazarlo y a reir. Eso lo ponía feliz, abrazar.

Las campanas de las 12 habían marcado el comienzo de un día de abrazos. Abrazos con palmadas, abrazos fuertes y largos, abrazos con un beso en el cachete, abrazos cortitos y simples pero no menos afectuosos. Abrazos de abuelas y de abuelos; de mamá y papá. Y el más espontáneo y lindo, el abrazo de gol.

Tuvo la suerte de abrazar, abrazar a poca gente pero que es mucha, muchísima, la necesaria.

Hizo un último pedido que se había olvidado durante el día antes de que se hagan 12. Un último abrazo y se fue al baño para mirarse en el espejo y verse una vez más antes que terminara el día.

En el corazón guardó las tardes de hablar con un robot, de la canchita de fútbol o de que la mamá le ponga la camisita nueva. No extrañarlas, atesorarlas como recuerdo y punto.

Sonrió, estaba feliz, muy feliz. No le importaban las arrugas, la barba y los kilos de más. Era feliz.

Se prometió disfrutar más, conocer más, tomarse el tiempo para ver series y películas, sacar fotos de todo lo que le gustara, seguir abrazando más y más. Sonreir.

Sonaron las 12 campanas, se dejó de mirar en el espejo. Terminaba el día y comenzaba uno nuevo, en el que tenía que cumplir con la dura tarea de ser aún más feliz.

Incomodidad 1

Cómo predecir el futuro en un blog

Cuentos que casi son cuentos

El mismo olor, la misma cara, el mismo color de piel, la misma ella. La mirada distinta, la voz cambiada, la sonrisa distorsionada. Siempre linda, siempre forra.

Lo saludó con un beso y un medio abrazo. De esos chotos que te dan las mujeres cuando te quieren pero hasta ahí. Porque en el fondo saben que no pueden abrazarte mucho porque no da y te abrazan como si se estuvieran agarrando del tubo del colectivo, imaginan que atrás de tu espalda tenés esos tubos. Bueno así lo abrazó.

Un año y tres meses esperó ese día para verla, tuvo todo ese tiempo para planificar qué decirle y hasta cómo vestirse pero cuando la vio todo lo que pensó se fue al carajo.

Se rió y lo miró con cara de “no me vas a decir nada?”. Un año y tres meses estuve imaginando esto y ella lo miró así, por…

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Los hombres también lloran

-Dejame llorar esta vez, pero va a hacer de emoción.

-Esta vez sí te voy a dejar llorar, pero que sea de emoción.

Se dijeron.

-Mejor sabés qué, yo dejo que vos llores, que vos te emociones. Te toca a vos, lo merecés vos.

Se lo dijo con la mente.

Se fundieron en un abrazo. Interminable.

Lloraron los dos.

11 años y 10 años después. Como para no llorar.

El sol amarillo y arriba

-Viste qué lindo está el sol hoy mami?

-Por qué Matu, ayer no estaba más lindo?

-Noooo, mirá, hoy está más amarillo y mucho más arriba.

-Lo mediste?

-Qué es medir?

-Es ver si una cosa está muy lejos, o es muy alta o muy grande.

-Y yo cómo mido?

-Y por ahora sos chiquito pero ya vas a crecer.

-Y voy a poder tocar tocarlo cuando mida mucho?

-No loco, cómo lo vas a tocar? Está lejísimos y te podés quemar si lo tocás.

-Como cuando vos me retás por acercarme cuando estás planchando para que no me queme?

-Claro, después te duele.

-Y la otra vez que fuimos a la playa me pusiste una crema para que no me queme. No podés ponerme esa crema y voy a tocarlo?

-Para ir a tocarlo necesitás un super cohete y una super crema.

-Y cuando sea muy grande voy a poder inventar el super cohete y la super crema así voy.

-Pero vos no querías ser jugador de fútbol?

-Es verdad, pero puedo hacer las dos cosas. O no?

-A lo mejor sí.

-Vos que querés que sea, un viajador al sol o jugador de fútbol?

-Yo quiero que seas lo que vos quieras.

-Y papi qué quiere que sea?

-Papi también quiere que seas lo que vos quieras.

-Entonces tengo tiempo para pensar.

-Y si viajás al sol me llevás?

-Sí, a papi también, a los abuelos y a los tíos también. Y a Cati aunque me moleste también

-A los primos, no?

-También, así juego con ellos.

-Y vamos a entrar todos?

-Voy a hacer un cohete enorme, más grande que el auto de papi.

-Y no vas a llevar a una novia?

-No tengo novia má.

-Pero cuando crezcas vas a tener.

-Capaz que sí, pero no se si va a querer ir al sol con todos. Vos querés que vaya?

-Yo quiero lo que vos quieras.

-Y qué deseas que yo haga?

-De dónde sacaste esa palabra?

-Del jardín, pedimos deseos para el mundo el otro día.

-Y vos qué pediste?

-Que la gente de los países se deje de pelear. Y vos qué pedís?

-También, lo mismo.

-Y para mí tenés un deseo?

-Te deseo el mundo en tus manos. Pero peinate antes de tenerlo así papá no te reta.

Matu le dio la mano más fuerte a la mamá o capaz la mamá se la agarró más fuerte a él. Estaba muy lindo el sol ese día, más que el del anterior.

Porción de pizza para uno

Salvador se sirvió la pizza con un ¿servidor de pizzas?, no tenía ni la más puta idea de cómo se llamaba eso, pero le parecía hiper útil. Fugazzetta rellena, la de Kentucky, Fugazzetta campeona, de la que viene rellena de puro amor. Cortó un pedazo, acomodó el queso sobrante para que sea más fácil comerla y a la bo…

-¿Vos te pensás que yo soy pelotuda Salva?- Increible, histórico. Él sabía que Malena era la mina más inapropiada para hacer planteos, pésima, era su gran defecto, una caja de pandora de los planteos.

Apoyó el tenedor con una tristeza inigualable sobre el plato. -¿Qué pasó Male?

-Tu fugazzetta, eso pasó.

-¿…?

-No te hagas el boludo Salvador, ya estás grande.

No había mayor respuesta que encogerse de hombros y quedarse con las manos colgado como pidiendo explicaciones en gesto de “no se qué cobraste, yo no lo toqué”. Porque cuando no sabe qué decir, el hombre es el más pelotudo haciendo gestos y la mujer en un segundo se transforma en Freud. Dos segundos que dudaste y te plantaron la bomba atómica porque te encogiste de hombros.

-Te pediste la fugazzetta porque sabés que a mí no me gusta la cebolla y después no puedo acercarme a vos ni a dos metros.

-Nada que ver, sabés que me gusta la fugazzetta. ¿Por qué no voy a comer la pizza que a mi me gusta?

-No es la pizza, es el gesto.

-Qué gesto Male, si me pedía de jamón y morrones no decías nada.

-Pero no te la pediste.

-Porque me gusta más la de fugazzetta.

-No te molestaba pedirte la de jamón y morrones.

-Pero quería de fugazzetta.

-Querías que yo me enoje.

-¿Vos me estás cargando, no?

-No Salvador. El gusto de la pizza es todo un signo de que estamos para la mierda.

-A la mierda, imaginate si me pedía pistacho de gusto de helado me hacías un testamento de planteo.

-No es joda pelotudo, no te podés tomar todo para la joda. No es un planteo, es una realidad.

-¿Qué realidad Male?

-De que estamos para la mierda.

Otra vez el gesto de hombros y manos colgando.

-Tengo razón, no sabés ni qué decirme.

-Es que no se qué decirte. Me agarra de sorpresa.

-Salva no es casualidad que ya no pienses en mí, que no te preocupes por mí. Haces 3 años estamos saliendo y ya no es lo mismo. Te sigo amando como persona, pero la relación es una poronga.

Ya la pizzería estaba toda escuchando la discusión y esa frase sonó como el caño de escape que anda como el orto y suena como un disparo.

-No estamos igual, vos ya no pensás en mí y yo trato pero posta que no puedo seguir así.

-Male, te juro que me dejás helado, no se qué decirte porque no siento que sea así, se que no es así. No sabía que te iba a joder tanto que me pidiera la pizza de fugazzetta.

-No es la pizza de fugazzetta pelotudo. Llamame mañana que si querés nos juntamos a hablar.

Se levantó y se fue, a las mujeres no les importa ni un poco pasar papelones, lloran donde se les canta el orto y gritan en donde tienen espacio, los hombres son los que lo sufren. Salvador no tuvo más reflejado que quedarse ahí sentado con la gente mirándolo de reojo. Dejó la plata, se levantó y se fue. Se quedó el pedazo de pizza pinchado en el tenedor, frío ya. Malena tiene la capacidad, brillante capacidad, de dejar helado a las personas y a la pizza, que estaba rellena con amor. 

Mi bici de los 24 años

Es raro describir el dolor de una derrota. Más raro cuando es el fin de un sueño. Pero es aún más raro cuando el sueño que no fue, fue cumplir el sueño.

Cuando me llegó el mail de la FIFA con la confirmación de que había salido sorteado para poder comprar entradas para la final del mundial, sólo si llegaba Argentina me parecía una joda. Me considero un tipo con suerte, pero no por esa suerte que tiene el tipo que gana a la generala o la pega en la lotería o pide helado con brownie y adentro le viene la torta entera. No soy de los que ganan rifas o sorteos. Una vez gané una bici cuando tenía 7 años y ni estaba yo para recibirla, estaba mi viejo y no le creía cuando me contó que la había ganado.

¿Cómo yo iba a salir sorteado para poder ir a la final del mundo?

Lo primero se dio. El otro problema era que la palabra condicionales era clave. Internamente sabía, estaba seguro que estábamos cerca. Un poco en joda y un poco en verdad, pienso que los jugadores falopa en algún momento te dan un mundial.

Siempre le tuve fe a esta selección (menos a Romero, nobleza obliga, me calló la boca), pero quizá el miedo eterno a que nunca gané una rifa o un sorteo me llevaba a no ilusionarme.

“Nos vemos en Rio” nos despedimos con mi primo, autor intelectual de que pueda conseguir esas dos entradas para la final y a quien le estaré eternamente agradecido por haberme pasado simplemente un link, “nos vemos en Rio” me sonaba lejano, casi irónico.

El Messi de los primeros partidos, el palo vs Suiza, el pie de Mascherano contra Robben, las manos de Romero y el penal de Maxi Rodríguez fueron el bolillero que sacó mi número, el ganador. ¿Cómo reacciona una persona que gana una rifa o un sorteo? Lo más probable es que no sea como yo que tuvo que ir corriendo a sacar pasajes de avión y a buscar un hotel.

Faltaba una sola cosa para que se de el premio completo. Lo que no se dio. Elijo describir el momento, mis sensaciones ahora en que se mezcla la tristeza y la alegría porque es cuando uno no sabe cómo carajo reaccionar. Dentro de unos años tendrá un valor enorme dónde estuve y lo que viví, que ahora no puede ser tomado como 100% alegre. Por ahora mantengo la mezcla y esas lágrimas que no saben para dónde apuntan.

Con mi viejo y mi primo compartí este premio que gané con el Messi de los primeros partidos, el palo vs Suiza, el pie de Mascherano contra Robben, las manos de Romero y el penal de Maxi Rodríguez. No pudo ser el gordo de navidad, pero fue un gran premio, no creo que sea el primero ni el último que voy a ganar. Voy y vamos a estar en otra final, no me voy a quedar sólo con esta, ni a palos. Pero será una gran historia para que le cuente a mis hijos y quizás se la cuenten a los de ellos.

Estuve en una Final de la Copa del Mundo. Es tan grande eso que me cuesta caer. Soy un tipo con suerte.

Incomodidad 1

El mismo olor, la misma cara, el mismo color de piel, la misma ella. La mirada distinta, la voz cambiada, la sonrisa distorsionada. Siempre linda, siempre forra.

Lo saludó con un beso y un medio abrazo. De esos chotos que te dan las mujeres cuando te quieren pero hasta ahí. Porque en el fondo saben que no pueden abrazarte mucho porque no da y te abrazan como si se estuvieran agarrando del tubo del colectivo, imaginan que atrás de tu espalda tenés esos tubos. Bueno así lo abrazó.

Un año y tres meses esperó ese día para verla, tuvo todo ese tiempo para planificar qué decirle y hasta cómo vestirse pero cuando la vio todo lo que pensó se fue al carajo.

Se rió y lo miró con cara de “no me vas a decir nada?”. Un año y tres meses estuve imaginando esto y ella lo miró así, por lo menos ella también estaba incomoda, un poco bah o él quería que se sintiera incomoda.

-Todo bien?-Todo bien, la frase más idiota que hay, porque no creo que la mina le diga “Como el culo en este año y tres meses que no hablamos la pasé como el orto”. O sea, le dijo “todo bien” y de ahí cómo la seguís, eh?

-Sí, vos?- Lo obvio.

“Bien, tranquilo, esperando este año y seis meses verte y ver si aunque sea estabas un poco más gorda o te había salido un puto grano en la frente”, le podría haber dicho.

-Bien- Lo obvio. -Cómo va tu carrera?- Cómo va qué, en una fiesta le preguntó por la carrera. Por la carrera!!!!

-Bien ya casi me recibo. Vos, cómo va? qué era lo que estudiabas?- Al horno flaco, jodete por no estudiar cosas normales. 

-Estudio +{ásfdgsdaf-

-QUÉ?

-ESTUDIO SDFKLSFADÑSDF

-NO ESCUCHO POR LA MÚSICA- Menos mal. 

Fueron los dos al medio, cada uno fue a bailar con su grupo de amigos. Con el ritmo que llevan tomando los dos en un toque se vuelven a encontrar. 

Se acerca una amiga de ella, esa persona que tiene todo grupo de amigos, insoportable.

-Visteeee quién vinoo?-

-Mmmm no, quién?.- En la frente tiene escrito que estaba esperando a que llegue.

-No te hagas el boludo, dale.- Si sabés que se hace el boludo decíselo directamente: insoportable. 

-No, quién?- Por deporte se contesta eso. 

-XPJ, no la viste?- Claro que le dijo un nombre real, prefiero evitar dar nombres para evitar susceptibilidades. 

-Ahhhh, sí, la saludé antes. Pero nada eh. No pienses nada raro jaja.- Es boludo y se hace el boludo, cierra todo. 

-Ayyy re da que vayas a hablarle, tienen que estar.- Sí, Rose y Jack tambien tenían que terminar juntos pero Rose no le pudo hacer un lugarcito a Jack. 

-Jaja, ella te dijo algo?- DISIMULÁ, DISIMULÁ!!!!! 

-No, pero la conozco- (?)

-Bué, después veo, me voy con los chicos.- “Pero la conozco” y “Mickey loves you” tienen la misma fuerza motivante.

Dos horas pasaron y ahí fue él la vio en la barra sola, tomando vaya a uno a saber que pelotudés.

-Qué estás tomando?- La de clichés que tiene este chico, mamita. 

-Ron con pomelo- RON con PO-ME-LO?

-RON con PO-ME-LO?- Todos reaccionamos de la misma forma ante tamaño trago. 

-Sí, es riquísimo. Posta probalo.- No flaco, por favor, no.

-Me das un whiscola?- Bue menos mal, ni con una embolia cerebral podés pedir eso. 

-Esperaba verte.- Es un pase de Gallardo, hacelo, por favor. 

-Ah sí? Mirá jaja. Por qué?- Es pipino Cuevas eludiendo al arquero a Abbondanzieri o a Campagnuolo, no hagas sufrir a la gente, pateá de una. 

-Porque colgué, ya te dije, soy colgada.- (?)

Y sí, no quedó otra que darle un beso. Y así hasta que terminó la fiesta. 

-Vas a contestar esta vez los mensajes?- le dijo él.

-Debería o sigo colgada?- retrucó. 

-Depende de que tenga más gracia, fijate-

Sonrisa cómplice. Puntito inteligente.